Interesante
núcleo rural, bien conservado en lineas generales, con
algunas muestras valiosas de arquitectura popular. Dominando el
lugar y el paisaje circundante, ruinas del castillo del Buen Suceso,
construído hacia el siglo XVI y del que se mantienen parcialmente
la torre albarrana y algunos fragmentos de la muralla.
IGLESIA
PARROQUIAL DE NTRA. SRA. DE LAS NIEVES
Iglesia
de una sola nave de considerable altura y buena mampostería,
dividida en cuatro tramos, con bóveda de arista tres de
ellos, con pilastras compuestas y coronados por cornisamiento
de buena traza; y de media naranja la cabecera. En el muro Sur
portada de arco apuntado con dovelas lisas y alargadas, ventana
de arco rasgado liso. A los pies, espadaña de sillería.
ERMITA
DE LA VIRGEN DE LOS ANGELES
La
romería tiene lugar en esta ermita, de planta rectangular,
dividida en tres tramos, cubierta con bóvedas rebajadas
y decorada con rocalla.
CASTILLO
DEL BUEN SUCESO
Aparece
el castillo al noroeste del pueblo, sobre un otero que domina
y defiende la población. El castillo del Buen Suceso o
de los Hurtado de Mendoza es una construcción en forma
de proa hacia el sudeste, teniendo su parte del mediodía
una parte octogonal y al norte una en forma de "D" (Torre
de la Reina Isabel II).
LAGUNAS
DE CAÑADA DEL HOYO
A
unos 5 kilómetros de Cañada del Hoyo. La progresiva
erosión del terreno calizo ha ido formando unas hondonadas
prácticamente circulares, de diámetro y profundidad
variables. La existencia de una capa impermeable en el fondo impide
que el agua siga filtrándose y, por tanto, queda detenida.
Ofrecen la particularidad de que el agua, en apariencia, es de
distintos colores, lo que tiene que ver con la composición
minero-vegetal de sus fondos. Desde Las Torcas de Los Palancares
y a través de caminos forestales, se puede ir a la Dehesa
de Cotillas, Buenache de la Sierra, la Fuente de las Tablas y
el pantano de Uña.
LAS
TORCAS
Resultado
de un lento proceso de erosión, producido por el agua que
se infiltra a través de pequeñas fracturas, disolviendo
el componente calizo de las rocas. Así se van formando
ensanchamientos progresivos de la hendidura, hasta alcanzar la
forma prácticamente circular que es común a todas
las torcas. Se trata de uno de los más peculiares fenómenos
kársticos. En el monte de Los Palancares se encuentra la
mayor concentración de torcas de todo el sistema Ibérico.
Cada una de ellas tiene su propio nombre, de raíces populares:
de la Novia, del Lobo, de los Avellanos, Aliagosa, del Agua, del
tío Agustín, etc. Todo el paraje se encuentra regulado,
por lo que es conveniente seguir las instrucciones, tanto para
evitar invadir zonas en que esta limitado el acceso de vehículos,
como para seguir los recorridos que se sugieren. Por supuesto,
la mejor forma de conocer el paraje es a pie, nunca en coche.
En las inmediaciones se encuentran varios arboles singulares,
especialmente protegidos, como el Pino Abuelo o el Pino Candelabro.